Cuando entre a la habitación y la vi mi corazón se sobresaltó, no era la misma persona que había conocido alguna vez y me daba tanta tristeza verla en ese estado porque aunque fueron pocas las veces que tuvimos contacto fue una de las personas que más cariño me brindo cuando estaba recien llegado a esta ciudad. En ese mismo instante mi mente recorrió muchos momentos pasados tratando de ubicar la imagen actual de esa persona con los recuerdos grabados en la memoria, pero fue imposible. Parado allí pense en como la vida puede jugarnos tantas malas pasadas y convertir nuestra vida a la odiosa dependencia externa por efecto de una enfermedad y empece a preguntarme... ¿Y si me tocara a mi estar allí? ¿Y si fuera yo el que tendría que hacer un esfuerzo por sonreir para que los demas piensen que estoy bien? ¿Podría yo aguantar tanto dolor? Nunca imagine lo mal que podía estar, de hecho esa imagen tan fuerte y decidida que mi memoria todavía almacena era más fuerte que la idea de encontrarme con su debil semblante. y seguía pensando... ¿Por Qué a las buenas personas tiene que pasarle estas cosas y quienes son unas lacras en la vida andan muy felices y rampantes? Estos son los momentos en que no sabemos que decir ni como actuar, por más que nos afecte el hecho de que un ser querido esté en cama siempre nos endurecemos un poco para dar apoyo al que no pueda contenerse y así luego nosotros mostrariamos nuestra debilidad humana a la sombra de un rincón lejos de la mirada de los demás. Tenía mucho tiempo sin entrar en la habitación de una clínica, sobre todo porque estos lugares me deprimen y las salas de espera me parecen más bien de tortura, y el estar allí me hizó reflexionar en lo corta que es la vida y en lo rápido que la estamos viviendo. Es la mamá de uno de mis más grandes amigos y no había sentido la gravedad de todo esto hasta que el mismo respondiendo sobre el estado de ella y reprimiendo toda expresión de tristeza respondio... "mejor, pero lamenteblemente a esta enfermedad nadie le gana".
Fuerza en la adversidad... La Fé mueve montañas...

No hay comentarios:
Publicar un comentario