TECNOLIGÍA MALDITA
by Andrés Flores
Maikel acompañaba todos los días a Josefa, su mamá, a la casa de una familia muy adinerada donde ella trabajaba limpiando y planchando. Era un día muy especial porque era su cumpleaños numero 11 y aunque eran muy pobres, su mamá siempre le preparaba una torta y se la comían cuando ella terminaba de limpiar. La Señora Consuelo, dueña de la casa, le tenia mucho aprecio a Josefa y a Maikel y aunque ella no era de dar regalos le dio al cumpleañero un reproductor mp3 que su hijo mayor ya no usaba. Tanta era la emoción de Maikel y su nuevo aparato que lo llevaba a todas partes. Su mamá estaba tan contenta de ver a su hijo alegre que le compro varias pilas powerbat para que la diversión le durara mas tiempo. El niño, con sus audífonos puestos, parecía autómata, hasta para ir al baño usaba el mp3. Poco a poco Maikel perdía contacto sonoro con el exterior y hasta empezó a hablarle en señas a su mamá para no quitarse de los oídos los audífonos. El fin de semana siguiente Josefa le tocó trabajar para completar el mercado de ese mes. Maikel se quedó y lo único que hizo fue escuchar lo que fuera con su mp3 acostado en su cama, no se levanto ni para comer, dormía con el reproductor portátil con el volumen al máximo. El lunes cuando Josefa fue a levantar a Maikel lo encontró en el cuarto bañado en lagrimas, lloraba desconsoladamente. La madre se percató de que los oídos de su hijo salía una sustancia negra y viscosa. Maikel perdió la audición de por vida y no pudo escuchar su reproductor mp3 nunca jamás.
